En la madrugada del 25 de Febrero de 1942, el sueño de los habitantes de Los Ángeles, California fue interrumpido abruptamente por masivos disparos realizados por el ejército con sus baterías antiaéreas y acompañadas por sus respectivas sirenas. Al mismo tiempo la iluminación de la ciudad fue apagada.
La acción militar era en aquel momento, todo un espectáculo de luces al mejor estilo de Hollywood, (solamente se veían los reflectores alumbrando las extrañas naves). Pero en algunos casos no fue acatada la orden de pagar las luces en general, misma que fue desobedecida por; dueños de anuncios luminosos en el interior de las tiendas; semáforos, etc.
Todo esto sucedió porque a las 03:08 de la madrugada, fue avistado un objeto volador brillante surcando silenciosamente, el espacio aéreo americano en el sector de los Ángeles, por lo que de inmediato se dio la alerta militar. Se encendieron los potentes reflectores para visualizar a la amenaza desconocida. No era para menos, esto se daba un poco después del ataque japonés a Pearl Harbor, por lo que se supuso que se trataba de otra agresión sorpresiva de los nipones en suelo estadounidense.
En una hora con seis minutos (termino a las 04:14 A.M) que duraron los disparos de artillería fueron accionados hacia el espacio, unos dos mil proyectiles tipo AA de 12 libras. Pero lo increíble de esto, fue que a pesar de la enorme cantidad de obuses disparados no fue derribado ningún avión enemigo, y los supuestos aviones no dejaron caer ninguna bomba, además en ningún momento se escuchó el ruido peculiar de sus motores. O talvez seria que los militares a cargo tenían una puntería súper mala, porque si es así, el ejército americano esta, digámoslo de esta forma, desahuciado.
La Brigada 37a fue implacable en su lucha por destruir al misterioso objeto con un tamaño fuera de lo normal, pero no teniendo el éxito deseado. La andanada de proyectiles usados se precipitó sobre toda el área poblada, por lo que no hubo lugar que estuviera a salvo esa noche. Muchas personas fueron heridas o muertas por la caída de las conchas. Según informes posteriores de prensa, los testigos describieron la visión del OVNI como una “linterna surrealista mágica colgante”.
Una testigo ocular afirmo:
“Estaba en el cielo y apenas se movía. Era de color naranja pálido, es la cosa más hermosa que he visto en mi vida. Lo pude ver perfectamente porque estaba muy cerca.”
Otros testigos, entre ellos militares afirmaron que; “aquel objeto tenía un tamaño enorme, era de color naranja y se movía lentamente sobre la costa de Santa Mónica y Long Beach”. El recorrido que realizo fue de treinta kilómetros en treinta minutos para luego esfumarse en la inmensidad del espacio sideral.
Al siguiente día, vinieron las averiguaciones sobre el hecho, no encontrando escombros del objeto por ningún lado. En un primer comunicado del ejército de Estados Unidos, afirmó que; “Entre uno y cinco objetos no identificados habían sobrevolado Los Ángeles y que se creía que estos pertenecían al Japón”.
Luego de desmentir los japoneses este ataque, los militares americanos declararon a la prensa otra versión; “que el extraño objeto en realidad era un globo meteorológico”.
Pero usted como yo, sabemos que esto es toda una patraña para ocultar la verdad del fenómeno Ovni. Siempre que se da este tipo de hechos, nos quieren embaucar con explicaciones inverosímiles, jugando y menospreciando nuestra inteligencia. Pero lo que más preocupa, es el hecho que existan personas retrogradas que crean todas estas mentiras de las grandes potencias, que se han beneficiado de ello.
Para que conozcamos cómo funciona la maquinaria desinformadora gubernamental, leamos lo siguiente:
El gobierno americano en su afán por negar y desmentir a los testigos, dijo; “El lunes 23 de Febrero de 1942 emergió un submarino japonés a 20 kilómetros al Norte de Santa Bárbara, California, habiendo disparado 25 obuses de cinco pulgadas, dicho ataque duro 25 minutos, no produciendo daños considerables”.
“El Fourth Interceptor Command ordenó un apagón de Ventura hasta Goleta pero no envió ningún avión para repeler y hundir el submarino”
El periódico Los Ángeles Times informó:
“El abogado de distrito Percy Heckendorf solicitará al teniente general John L. DeWitt, que haga del Condado de Santa Bárbara un área restringida para los enemigos y también para los japoneses nacidos en Estados Unidos. “Hay pruebas convincentes”, afirmó Heckendorf, “de que desde la orilla guiaron al enemigo”. Los oficiales del ejército, mientras tanto, estudian más de 200 libras de fragmentos de misiles disparados por el submarino, que causó daños de solamente $500 en el campo petrolero de Ellwood”.






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