En el distrito de Brasov, Transilvania, en la lejana tierra de Rumania, se encuentra este misterioso castillo, conocido como el “Castillo de Drácula”, gracias a una novela escrita por Bram Stoker, y que se supone está basada en la vida y reinado del Conde Vlad Tepes, conocido también como “Hijo del Diablo” pues según las historias, su sanguinario padre era conocido como “el diablo” y del cual heredó muchas de las ideas de tortura y odio hacia los seres vivos.
Este castillo, con 35 hectáreas de territorio, cuenta con 57 habitaciones las cuales algunas conectan con calabozos. Su construcción data de 1378 y se dice que allí habitaba este malévolo y sangriento Conde, donde según cuentan las historias locales, se encuentra su sarcófago. En su tumba oficial, después de una excavación en 1930, surgieron dos versiones de la historia: una decía que el sarcófago estaba totalmente vacío, y la otra que se encontró el cuerpo del Conde sin cabeza.
El Conde Vlad Tepes, personaje que Bram Stoker se inspiró para crear a Drácula, era una persona que gustaba de masacrar de forma sangrienta a sus víctimas: les enterraba desde sus partes, una larga estaca sin punta que luego salía por su espalda o boca y los colocaban en posición vertical para que los cuerpos (algunos aun agonizantes) se deslizaran lentamente hasta el suelo. A esta técnica se le conocía como “empalamiento”. Así, fueron asesinadas más de cien mil personas en el famoso “bosque de los empalados”. De esta forma adquirió del rumano, el nombre “Tepes” que significa “el empalador”.
A este Conde, se le conoció por hacer también decapitaciones masivas y sentarse a comer para presenciarlas, rodeado de sangre y de cabezas por doquier. Viene de una dinastía de crueles y sangrientos, y al convertirse en príncipe de Valaquia, puso a prueba técnicas de tortura y mutilación. Muchas historias pueden encontrar, sobre sacos de narices y orejas que enviaba a sus enemigos como forma de intimidación. No le costaba ni le tomaba tiempo en decidir la muerte, se dice además que cuando estuvo preso, solía decapitar y mutilar a pequeños seres como pájaros, ratas y ardillas.
Ciertamente el Castillo de Drácula, encierra tras estas grandes paredes una historia, voces y presencias que penan su muerte de forma violenta. Niños, bebes, mujeres, monjes, ancianos y muchas otros como guerreros que alguna vez intentaron invadir Rumanía, fueron empalados y dejados sus cuerpos por meses, para su descomposición que en algún momento sirvió para ahuyentar a sus enemigos.
Muchos grabados e historias de la época medieval, cuentan las múltiples barbaries de este hombre, que asesinó sin escrúpulos por igual y disfrutó de ello.
Este castillo, valorado por más de 25 millones de euros, encierra leyendas y por allí divaga la multitud de almas que ruegan por ser escuchados, subiendo y bajando por la antigua escalera de caracol que va a ningún lado, custodiados por el cruel Conde Drácula. Aún están ahí por todo ese castillo y sus llantos se oyen entre sus calcáreas paredes.






.png)



Publicar un comentario